viernes, 28 de diciembre de 2007

Vacaciones y deseos para el 2008




Desde que comencé este blog me comprometí a escribir una entrada cada día laborable. Pues bien, ahora que me voy de vacaciones hasta el día de reyes, espero que las personas que habitualmente acuden al blog buscando un rato de asueto no crean que ha caído en el abandono. Se que podría seguir escribiendo desde la nieve pero creo que es importante que estos días los dedique a escribir otras cosas y sobre todo a desconectar, cargar las pilas para el año próximo y preparar mis líneas de actuación.

Este año quiero hacer un experimento. Por todo el mundo es sabido que habitualmente los deseos y propósitos de año nuevo se suelen incumpli en Febrero, sin embargo, yo voy a dejar constancia aquí de cuales son los mios. Espero que la gente que me quiere celebre mis éxitos si estos se producen y me animen y me guíen a continuar para conseguirlos.

Mis propósitos profesionales para este 2008:

- Publicar el libro "Los Tacones de Oz" y conseguir como prologuista a una persona de primer orden mediático.
- Publicar el libro "La gallina que cruzó la carretera 2" (si no en ese formato, si al menos la esencia de la historia)
- Conseguir un mayor peso como formador, aumentando las horas lectivas en las escuelas de negocios Formaselect, ESADE y San Pablo CEU y en la Universidad Camilo Jose Cela.
- Estudiar un Master o comenzar una nueva carrera.
- Poder desarrollarme dentro de una organización que me de cierta estabilidad mientras desarrollo los puntos anteriores.

Si consigo esto mi año volverá a ser un éxito, como lo fue el 2007. Espero ponerme las pilas porque no va a ser fácil, pero estoy seguro de que trabajando lo conseguiré.

Por otro lado espero teneros cerca a todos y seguir contestando vuestras dudas o necesidades. Ya sabéis que me tenéis aquí para lo que queráis.

¡¡Un abrazo y Feliz año!!

jueves, 27 de diciembre de 2007

La perseverancia de Íñigo Montoya




“Si te caes siete veces, levántate ocho”
Proverbio chino

La fortuna ajena no está bien vista. Quien está acostumbrado a trabajar durante años y nunca ser recompensado, suele criticar el trabajo de las personas que, en poco tiempo, comienzan a despuntar en su sector, además de pronosticarles una debacle segura y cercana. Cuando a un afortunado, como yo, alguien le pregunta con curiosidad cómo es posible conseguir tanto tan rápido, simplemente me viene una frase a la cabeza: «Me llamo Íñigo Montoya».

Aún recuerdo la primera vez que vi La princesa prometida. Una sorprendente historia de aventuras en la que un joven campesino lucha por conseguir el amor de la mujer de su vida: la asombrosa Buttercup. Para ello deberá contar con la inestimable colaboración de un grupo de personas que le ayudarán y acercarán a su objetivo. Una cinta que, sin duda, todo el mundo debería disfrutar al menos una vez en la vida.

Rememoro en mi cabeza las fantásticas luchas de espada, los estupendos acertijos o el gigante bonachón. Pero no hay duda de que existe un personaje que me marcó en la memoria una frase que ha sido una constante en mi vida, Íñigo Montoya. Desde el principio de la película empatizamos con él y queremos encontrar, descubrir y, por supuesto, poder ayudarle a cumplir su promesa. Encontrar al espadachín de seis dedos y decirle: «Hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir».

Este personaje nos muestra una verdad universal. Hay que trabajar cada día para aproximarnos a nuestro objetivo. No sirve de nada creer en falsas confabulaciones o en complots astrales. Si realmente tenemos un objetivo y luchamos cada día para conseguirlo, nada ni nadie puede evitar que lo alcancemos.

El primer paso por tanto es saber cuál es nuestro objetivo. Nunca sabremos qué camino escoger si no sabemos hacia dónde vamos. Intentarlo es como enviar a Dorothy a darse un paseo por Oz sin saber que debe recorrer el camino de baldosas amarillas para llegar a la ciudad esmeralda. Este objetivo debe ser lo suficientemente claro como para poder resumirlo en una frase simple y comprensible. Debe ser algo alcanzable y tangible, ya que intentar conseguir algo inaccesible sólo conseguirá mermar nuestra confianza y que nos rindamos creyendo que no somos capaces de mejorar. Pero a la vez, nuestro nuevo objetivo debe suponer un reto para nosotros. Enfrentamos constantemente a nosotros y a nuestras situaciones es lo único que nos desarrolla y consigue sacarnos del estancamiento generalizado. Reta a tus habilidades y descubrirás realmente todo lo que guardas dentro.

Y es aquí, una vez comprendido nuestro objetivo y entendiendo el reto como elemento potenciador de nuestros actos, donde la perseverancia cobra sentido. Erin Brockovich luchaba por paliar una gran injusticia, Luck Skywalker por derrocar el Imperio y Billy Elliot por ser bailarín. Todos tienen un objetivo definido y luchaban cada día para alcanzarlo. Nadie nos acercará tanto a nuestro objetivo como nosotros mismos. Todo lo que hagas debe estar guiado por esa constancia y perseverancia. Toda acción debe estar enfocada a la consecución de ese objetivo. Siempre monitorizado bajo los valores más humanos y sociales, pero sin cejar en el empeño. Nuestro peor rival somos nosotros mismos, así que no te des esa satisfacción y esta vez no te excuses.

Al igual que a nuestro aventurero, a nosotros también nos saldrán obstáculos que tengamos que superar. Si todo fuese fácil de alcanzar, todo el mundo lo haría. Esa es la diferencia entre la gente común y las personas que consiguen sus metas. Los obstáculos sólo son nuevas oportunidades para demostrarnos lo que podemos conseguir. Escuchar mejor, estar más atentos, negociar más hábilmente o vigilar y bloquear reticencias a nuestras propuestas. Todas estas destrezas las desarrollamos cada vez que nos forzamos a usarlas. Así que cada obstáculo no sólo no nos impide alcanzar nuestro objetivo, si no que nos prepara más, potencia nuestras habilidades y en definitiva, nos hace mejores. Además, cada obstáculo superado se convierte en un pequeño éxito. Ese logro nos renueva las fuerzas y nos llena de confianza para volver de nuevo a nuestra carrera.

Ése es el secreto. Los afortunados alcanzamos nuestras metas porque, una vez bien definidas, trabajamos para conseguirlas. Un fuerte compromiso personal hace que nunca nos rindamos ni desistamos, pero todos podemos hacerlo. Todos llevamos dentro un Íñigo Montoya dispuesto a hacer lo necesario por conseguir su objetivo. Pule tu arma y practica su estoque porque pronto tú también encontrarás ese reto con seis dedos y tendrás que vencerlo. No hay duda de que podrás hacerlo, como yo, como Íñigo Montoya.


Rubén Turienzo
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miércoles, 26 de diciembre de 2007

La mirada de un niño




El otro día pude disfrutar de una fantástica cena de Nochebuena con mi familia y tras jugar con mis primas pequeñas durante un buen rato comencé a pensar en el comportamiento de algunos adultos.

Estaba pensando en la “rabia” que da cuando se nos juzga erróneamente y me preguntaba si es posible que uno mismo tenga que ver en ello sin ser consciente. ¿Una coraza de más de de 30 años, sigue siendo sólo una coraza o acaba forjando parte de nuestra personalidad? ¿Ayudamos a que “nos malinterpreten” sin saberlo?

Ojala nos enseñasen a "ser adultos" sin perder la capacidad de decir las cosas desde la honestidad y desde la humildad, con picardía o sin ella pero sin perder esa inocencia de los críos que hacen que en lugar de querer matarlos te los quieras comer a besos a pesar de haberle dicho al vecino “mi mamá no puede salir porque está haciendo caca”. Son cosas que tienen los niños pequeños… no se plantean intenciones, no dudan, ¡actúan! Se equivocan pero no se les malinterpreta, te responden porque han hecho las cosas sin pensar en lo que quieres oír o eres capaz de entender… lo sueltan y punto porque ellos no saben que por ser niños no se les va a cuestionar, son simplemente niños y son así, y lo que es mejor nosotros lo entendemos!!!!

En fin, ese traje que algunos se ponen para mostrarse de tal modo, esa coraza que otros se construyen, consciente o inconscientemente, esas maquiavélicas historias que los más retorcidos inventan… son creaciones de adulto que no hacen más que poner en duda nuestra autenticidad ante el que nos mira, nos escucha o nos toca.

¿Por qué no sacamos más ese niño que llevamos dentro? Yo en estos días seguiré disfrutando de mis primas pequeñas y aprendiendo de ellas a ser mejor.

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viernes, 21 de diciembre de 2007

Una de zombies




No es raro que en las organizaciones nos encontremos con unas personas que, aunque aparentemente están vivos, en realidad son almas en pena que llevan muertos mucho tiempo.

Son personas sin motivación, ni ilusión. Son personas que cada día se levantan con la agonía e insatisfacción reflejada en su cara al ir a trabajar. Si pudiésemos medir su rendimiento no superaría el 15% de sus capacidades. Además, se mueven lentamente, no suelen tener ideas propias y lo más preocupante, como en las viejas películas de zombies, van en busca de las personas “vivas” para transformarlas en muertos vivientes.

En este desánimo y apatía, cualquier atisbo de vivacidad es entendido como una auténtica provocación. Ya que las personas vivas demuestran por comparación, lo muertas que están las demás.

Pero siempre hay una solución.

En este caso, los resucitadores. Este rol lo desempeñan personas con una buena visión y con unas extraordinarias dotes de comunicación. Suelen ser motivadores y afectivos. Son capaces de bajar a los infiernos a recuperar esas almas en pena y devolverles la vida.

Si estás rodeado de muertos vivientes y quieres convertirte en resucitador recuerda varios elementos fundamentales:

1. Traza una visión
2. Desarrolla un discurso ilusionante
3. Genera éxitos a corto plazo
4. Comunícate y muéstrate cercano
5. Elimina las resistencias y los argumentarios negativos.
6. Dota de vida a los resucitados

Cuando entres o te encuentres en un cementerio no dudes en luchar y nunca olvides que todos los que están en las tumbas, en algún momento tuvieron vida. Espero que aproveches estas fechas que vienen para coger fuerzas para resucitar a muchos muertos vivientes, aunque lo consiguieras con uno sólo, ya merecería la pena.

Rubén Turienzo
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jueves, 20 de diciembre de 2007

Sigue al conejo blanco




Para todos los amantes del cine, Matrix supuso una bocanada de aire fresco. Una revolución visual que, sin duda, cambió nuestra perspectiva sobre las películas de acción.

Sin embargo, cada vez que veo o recuerdo esta película repaso mentalmente lo que significó para mí. No basta con tener un buen puesto o un cargo que nos agrade, debemos estar formados y prepararnos para ser los mejores en él.

En esta cinta, Neo es un administrativo fan de los ordenadores que sospecha que algo no va bien en el mundo que le rodea. Una tarde, recibe un mensaje intrigante en su ordenador: «Sigue al conejo blanco». Tras armarse de valor, decide seguir la orden del mensaje y se encuentra con Trinity, una guapa joven, en una discoteca. Ella le explica que tiene todas las respuestas a sus enigmas. Minutos después y tras ver cómo Morfeo, el jefe de la resistencia, despierta a Neo de su realidad artificial, lo siguiente que nos muestra es a un joven en el que están descargando, literalmente, cientos de programas formativos; artes marciales, armamento o dirección de equipos. Eso le convertirá en el mejor. No basta con ser El Elegido, debemos saber ser y responder como tal.

A menudo vemos en nuestro entorno jefes de departamento, compañeros o colaboradores que tienen descontentos a sus trabajadores o clientes. En ocasiones vemos que sufren estrés y que su calidad de vida empeora una vez alcanzado su ansiado puesto laboral. Pero, ¿qué es el estrés? La necesidad de cumplimiento de horarios y tareas donde lo que se exige es mayor a las capacidades del trabajador, estimula la aparición del estrés que, lejos de mejorar el rendimiento de la persona, lo empeora y elimina todo sentido de auto-superación.

No obstante, está demostrado que esa exigencia superior no suele venir dada por las capacidades técnicas de la persona, es decir, en la mayoría de los casos, todo se reduce a la sensación personal de que no podemos con todo.

Es ahí donde recuerdo a Neo la primera vez que le dicen que es El Elegido. Su carga es brutal, la sensación de no poder corresponder o de fallar le abruma. Sólo cuando está realmente preparado y se hace consciente de la situación consigue relajarse y desempeñar eficazmente las funciones que se esperan de él. Incluso más.

Ahora imagina que tú eres Neo, ocupas un puesto del que, sin duda, hay alguien que espera algo de ti. Quizá creas que ya es tarde, quizá tu soberbia te ciega o quizá simplemente nunca te lo habías planteado; pero, créeme, serías mucho más efectivo y disfrutarías más de tu vida si consigues descubrir qué habilidades te faltan y te limitas a formarte en ellas y desarrollarlas.

Por suerte sólo se tratará de gestionar mejor tu agenda, aprender a dirigir de una manera más eficaz las reuniones o potenciar la comunicación en tu empresa, imagina que sería de ti si te exigiese pilotar helicópteros, saber artes marciales o hablar taiwanés.

Tú eres el elegido, sólo debes seguir tu conejo blanco y prepararte para ello.

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miércoles, 19 de diciembre de 2007

Dirige de cine




Ayer por la tarde tuvo lugar la presentación de mi último libro, Dirige de cine. Una obra que vincula el coaching y la ficción cinematográfica y propone una nueva visión para abordar la mejora de las habilidades.

Fue una presentación agradable y amena. Rodeado de amigos y personas muy cercanas y participativas. Helena López-Casares, editora de LID editorial, Oscar Zapero, Director de Formaselect y Manuel Seijo, Presidente de AECOP, presentaron y avalaron generosamente la obra.

La obra analiza diez películas «elegidas por su universalidad», como intenté resaltar, «y a través de ellas o de sus personajes se ejemplifican las principales características del coaching». Así, por ejemplo, Amelie sirve para analizar la escucha activa o El sexto sentido, la técnica del reencuadre.

Dirige de cine está concebido como un cuaderno de trabajo, «donde cada capítulo finaliza con un espacio para anotaciones y reflexiones del lector».

Helena resaltó en su presentación que la importancia de esta obra estaba en la fórmula magistral de la unión del coaching y el cine. La universalidad y la practicidad de la obra también han sido muy destacados por ella.

Oscar comentó la importancia de la perseverancia en el alumnado y tras unos halagos que consiguieron ruborizarme, desarrolló una exposición muy real de la situación del alumnado. Me quedo con una frase. “Cuando Rubén había salido y había vuelto, el resto aun estaban decidiendo la ropa que ponerse”. Hay que trabajar.

Por su parte, Manuel hizo hincapié en la importancia de obras como esta para difundir y expandir el mensaje del coaching en la sociedad. Su visión de mi persona me ha sorprendido por su tendencia positiva, lo cual me da alas para seguir trabajando. Manuel ha terminado comentando la importancia de la responsabilidad del coach respecto a su formación y a su supervisión. La importancia de AECOP al respecto es fundamental.

Mis comentarios se centraron en la explicación de la obra y en cómo surgió la idea, dónde están las claves del éxito y en comentar las habilidades de la empatía, las preguntas eficaces y la perseverancia entre otras.

En la ronda de preguntas me gustó la participación de las personas que vinieron. La estupenda coach Concha Hidalgo y el genial Josecho Vizcay preguntaron sobre mi aprendizaje con la escritura. El fabuloso emprendedor Miguel Ángel “google humano” acertó en descubrir una de mis fuentes, re-think y me preguntó sobre la practicidad de la obra y el público objetivo. Evidentemente expliqué que la fórmula generada para este libro está planeada para acercar el coaching a un público global, y la futura venta de derechos en varios países, así lo confirman. Aunque me quedé con ganas de más preguntas como las de un auténtico profesional como Antonio Moya de 2grow, o las de Beatriz, que me explicó que aprovechando que vivía en EEUU, intentaría aprender allí estas técnicas.

Paolo Lombardo, coach y gran profesor agradeció las herramientas que el libro ofrecía y pedía de una manera divertida que publicásemos pronto más.

En resumen, buen ambiente, buena gente y un estupendo manual de herramientas del que me siento orgulloso. Espero que pronto nos volvamos a reunir para celebrar el éxito de cualquiera de vosotros.

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martes, 18 de diciembre de 2007

El Orfanato




Ayer tuve el placer de asistir al Cine Forum organizado por APD, Eurotalent y la productora Rodar y Rodar, basado en la película “El Orfanato”.

El acto fue presentado por Enrique Sánchez de León, Director General de APD, agradeciendo a la productora de la película, Rodar y Rodar, y a eurotalent como coorganizadores del evento. Ha comentado que se trata de una película de género sin sangre, sin vísceras, sin villanos. Un drama psicológico y/o una peli de fantasmas. Un film que conmueve. Y que APD va a seguir apostando por modelos innovadores como éste.

Tras disfrutar de la proyección de El Orfanato ha tenido lugar un coloquio sobre La empresa como orfanato, que ha dirigido magistralmente Juan Carlos Cubeiro.

En dicho coloquio se han resaltado varias ideas:

“El Orfanato me parece una maravillosa metáfora de las empresas que no funcionan, que causan que el 38% de los profesionales en nuestro país, un total de 7’6 millones de españoles, sufra de trastornos psíquicos (ansiedad, estrés, depresión, burnout).”

“La película empieza con unos niños jugando al “escondite inglés” (Un, dos, tres, toca la pared). Y dejan de jugar. Es la idea de juego, de disfrute, que ha de imperar en el talento. Debido a los cambios del entorno, muchas empresas abandonado el paternalismo (los dueños como “padres”, tomando todas las decisiones): ya no pueden ofrecer seguridad, un empleo para toda la vida. Sin padres, los empleados quedan “huérfanos”. Y la empresa se convierte en eso, en un orfanato.”

“La respuesta de los directivos, desgraciadamente, suele ser seguir tratando a los “subordinados” como niños, relacionándose con ellos casi exclusivamente a través de instrucciones (ordeno y mando), pero sin poder ser sus padres sino sus vigilantes. Entonces estos trabajadores se convierten en lo que ha llamado David Bolchover en su libro Los muertos vivientes. El despido interior, el absentismo emocional. Almas en pena que reaccionan ante lo que se les pide, que no muestran proactividad, iniciativa, colaboración, actitudes netamente humanas. Son personas que sufren de falta de estímulos en su actividad laboral, sobre las que no se practica el reconocimiento, que están pero no están pero no están”.

“Afortunadamente hay una solución a la empresa como orfanato y a los muertos vivientes: el Liderazgo. Organizaciones que son dirigidas profesionalmente, logrando el compromiso de los profesionales a través de dos grandes vías: un proyecto ilusionante, una estrategia clara, compartida por todos, una visión de futuro esperanzadora que involucre a todos los integrantes de la empresa, lo que llamamos dirigir por valores, por misiones; y la credibilidad de los propios directivos, considerados como auténticos líderes de equipos porque generan confianza, porque inspiran y animan a los demás.”

Yo por mi parte aporté mi visión de la gestión del miedo por parte de algunos pseudo líderes. Personas que creen que para conseguir mayor eficacia y trabajo generan en el trabajador una sensación de incertidumbre.

El trabajador responde a ello completando la información que no tiene. Lamentablemente no solemos saber manejar la incertidumbre y esa información que no tenemos la solemos rellenar con nuestros miedos personales. La situación que ellos buscan y que casi siempre consiguen es tener al trabajador o compañero enfrentado a sus miedos, y el resultado que desean es que debido a esos miedos, aumente su capacidad de atención y de trabajo.

Sin embargo en la gran mayoría ocasiones el resultado es otro completamente distinto. El trabajador, ante esos miedos se dispone a buscar “fantasmas” de esa situación y no desempeña en su totalidad sus capacidades.

Ayer comenté una anécdota muy clara y visual. Si un jefe comenta el viernes por la tarde que el lunes a primera hora te quiere en su despacho, lo último que pensamos es que quiere promocionarnos o aumentarnos el sueldo. Esa incertidumbre la llenamos con nuestros miedos, es decir, “me van a despedir o están cabreados por algo”. Y a partir de ahí se comienza la búsqueda de fantasmas “seguro que el informe no estaba bien” o “la culpa la debe tener mi compañero que es un trepa”…

Mi recomendación es que dejemos de ver fantasmas y busquemos hechos tangibles para desterrar esa incertidumbre. Pregúntate cual es la situación real y en caso de que lo necesites, busca opinión externa de un coach que te guíe en ese proceso.

Mi felicitación a APD y a eurotalent por la jornada de ayer.

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lunes, 17 de diciembre de 2007

La gallina que cruzó la carretera




Hace ahora un año que Menchu Gómez y yo entregamos el primer manuscrito a la editorial Almuzara. Un año en el que hemos ido descubriendo las posibilidades y satisfacciones del mundo literario.

El buen entendimiento entre nosotros y nuestras aportaciones profesionales crearon un libro único. Lleno de enseñanzas y de momentos para pensar. Un libro ameno, didáctico y con un buen sentido del humor.

El libro sacó su segunda edición en apenas dos meses desde que se puso a la venta. Se ha incorporado como libro recomendado en varias Universidades Españolas. Se toma como lectura impresncindible en varios procesos de desarrollo personal y lo más importante, ha creado y generado buenas sensaciones a miles de personas.

Está claro que este libro ha sido un acierto que no deja de sorprendernos y de crecer.

Ahora, un año después y ante el éxito generado, hemos entregado a la editorial el manuscrito de la segunda parte de la historia. Un libro más maduro, con más enseñanzas pero con la misma sutileza y sentido del humor.

Próximamente a través de este medio informaré del título definitivo y de como va el proyecto. Está claro que la gallina nos ha dado muchos momentos felices, espero que la historia siga continuando como hasta ahora.

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viernes, 14 de diciembre de 2007

El apagón responsable




Un total de siete grandes ciudades de los cinco continentes pedirán a sus habitantes que desconecten la electricidad durante una hora al día como medida de ahorro energético y como gesto a favor de la lucha contra el calentamiento global.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) informó este viernes en Bali del lanzamiento de esta iniciativa denominada 'Hora de la Tierra', que, según la organización, ya se ensayó con éxito en marzo en la ciudad australiana de Sidney, donde tomaron parte 2,2 millones de personas. Sidney consiguió reducir en aquella ocasión hasta el diez por ciento de su consumo de energía eléctrica.

Chicago (EE UU), Copenhague (Dinamarca), Manila (Filipinas), Melbourne (Australia), Tel Aviv (Israel) y Toronto (Canadá) liderarán el programa, al que se espera puedan unirse pronto otras metrópolis.

El director general de WWF, James Leape, agradeció a sus alcaldes el apoyo a este proyecto global y dijo que su respaldo es un claro indicador del nivel de compromiso que están dispuestos a asumir en combatir el cambio climático.

Yo no soy ningún entendido en el cambio climático. Pero si conozco algo de la responsabilidad. Siempre exigimos a nuestros líderes que sean responsables con sus decisiones. Que haya una responsabilidad global con los trabajadores y un alineamiento con la visión de la empresa que no afecte a sus capacidades y no "destruyamos su alma".Consideramos exigible que la responsabilidad vaya más allá y que antes de tomar una decisión filtren las mismas por la tolerancia, el respeto y la ética.

Ahora es nuestro turno. Si bien es cierto que decisiones como esta son fundamentales para el giro en el problema climático. Todos podemos contribuir. Ya se que es fácil decirlo, pero ¿realmente haceis algo? Yo por ejemplo he bajado el termostato de casa a 20º, he cambiado todas mis bombillas por unas de bajo consumo y a la hora de comprar los electrodomésticos de casa, siempre me fijo que sean A. Es cierto que podía hacer más, pero soy lo suficientemente responsable como para saber que esto lo puedo cumplir siempre. Si nos fijamos metas muy elevadas como "no voy a coger el coche" seguramente las incumplamos. Ante el cambio climático, se responsable y actúa. Pero siempre con el compromiso de saber que lo que te propongas hacer lo vas a cumplir.

Estas siete ciudades son la punta de lanza. Espero que mi ciudad pronto se anime a ser tan responsable.

jueves, 13 de diciembre de 2007

El hombre invisible




Hace años un famoso periodista de Nueva York, decidió pasar 72 horas como un indigente sin dinero, ni teléfono, eliminando absolutamente todas las comodidades que la vida nos ofrece. Era invierno y durmió en la calle, visitó un hospicio y un restaurante y lo que mas le sorprendió era que aun pareciendo en ocasiones que estaba enfermo o incluso muerto, nadie se paró a prestarle ninguna atención. Gracias a esas 72 horas escribió un ensayo denominado “El hombre invisible”.

Releyendo dicho informe estos días una duda me asaltó a en la mente. ¿Cuántos hombres invisibles tenemos en la empresa? ¿Conoces a las personas que te rodean? ¿Serías capaz de explicar a lo que se dedican exactamente todos tus compañeros de trabajo? Pero es más ¿De cuántos podrías decir lo que les gusta, lo que les hace feliz o lo que quieren?.

Muchos nos llevamos las manos a la cabeza cuando se publicó “El hombre invisible”, sin embargo no nos escandalizamos al comprender que somos nosotros y nuestra actitud los que creamos hombres invisibles cada día. A nuestro alrededor. En nuestra empresa.

Jovenes de los que creemos que “aun no saben de la vida”. Personas mayores que “ya no se enteran”. Jefes que “sólo quieren ascender”. O compañeros con los que “hay que tener cuidado de lo que se dice”. Por estas y otras conclusiones “mucho más elaboradas”, decidimos no entablar relación con muchos compañeros a los que convertimos en invisibles.

No quiero parecer hipócrita y decir que debemos llevarnos bien con todo el mundo que nos rodea, ni siquiera cuando el espíritu de la Navidad aporrea ya en mi puerta. Simplemente deseo que prestásemos menos atención a nuestro ombligo y le dedicásemos unos minutos a los compañeros de trabajo.

Aristóteles dijo “En las termas había mucha gente, pero pocas personas”. Quizá tenga razón. Quizá simplemente se creía tan superior que no le dedicó un rato a entender y escuchar al resto.

En el estudio “El hombre invisible” finalmente el periodista fingía su muerte. Pasaron cuatro horas en una de las principales avenidas de Nueva York hasta que alguien se paró a ver qué pasaba. ¿Cuánto vas a esperar tú para descubrir qué pasa?. Te animo a que des el paso. Crecerás como profesional, pero mucho más como persona.

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miércoles, 12 de diciembre de 2007

La anfitriona




(Publicado en web de Asociación Española de Coaching y Consultoría de Procesos. AECOP)


La cena había sido fantástica. Durante las tres últimas horas pude comprobar cómo una sola persona, la anfitriona, había sido capaz de contentar a diez comensales de diferentes status, pensamientos políticos, nivel intelectual o credo. La mayoría de los asistentes no se conocían entre sí y sin embargo, todos terminamos citándonos de nuevo y planeando citas profesionales y personales. Y todo con una simple pero maravillosa cena.

Pero ¿cuál había sido el ingrediente secreto? ¿Dónde residía el truco para contentar a todos por igual y acertar en cada uno de los casos? Puedo asegurar que no preparó diez platos distintos. Tampoco fue servicial en exceso. Simplemente sabía lo que tenía que hacer.

A la mañana siguiente, llamé a nuestra anfitriona para agradecer tan maravillosa velada y sin poder contener mi curiosidad le pregunté cómo lo había conseguido. Noté como tras una pequeña pausa, ella sonrió y comentó:

“Es muy fácil, sólo tuve que prestar atención”.

Pero esta contestación no me dejaba del todo satisfecho, pues durante la cena, ella había estado a otras conversaciones e incluso en otras estancias entre plato y plato. Ella contestó:

“El trabajo no estaba ya en la cena, allí poco se podía hacer salvo corregir algún pequeño detalle. Yo sabía que la cena, salvo algún nefasto imprevisto, iba a salir perfectamente. Sólo tuve que atender a sus expectativas”

¡Claro!¿Cómo no pude caer en ello antes? Ahora recuerdo que en los días previos, recibí varias llamadas suyas en las que aparentemente hablábamos de cosas ajenas a la cena y sin embargo, ella estaba haciendo su labor de campo. Estaba escuchando atentamente lo que decía para poder llevar a cabo una velada perfecta.

La escucha activa. La anfitriona centra el éxito de su negocio consiguiendo hacer feliz a los demás y para eso, es de obligado cumplimiento saber escuchar con los cinco sentidos. No hay que oír y preparar nuestra respuesta o pregunta siguiente para parecer más inteligentes, simplemente hay que escuchar lo que el otro nos quiere decir. Con sus palabras, con sus gestos, con su mirada… Fijémonos en la capacidad de conseguir la felicidad de la gente que le rodea. No importa las pretensiones de cada comensal, ella lo consigue en todos los casos. ¿Cuál es el secreto? Sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Les había escuchado.

La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla. La escucha efectiva tiene que ser necesariamente activa por encima de lo pasivo. La escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo. Para llegar a entender a alguien se precisa asimismo cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.

Elementos que facilitan la escucha activa:

- Disposición psicológica: prepararse interiormente para escuchar. Observar al otro, identificar el contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos.

- Expresar al otro que le escuchas con comunicación verbal (ya veo, umm, uh, etc.) y no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del cuerpo, etc.).

Elementos a evitar en la escucha activa:

- No distraernos, porque distraerse es fácil en determinados momentos. La curva de la atención se inicia en un punto muy alto, disminuye a medida que el mensaje continúa y vuelve a ascender hacia el final del mensaje, Hay que tratar de combatir esta tendencia haciendo un esfuerzo especial hacia la mitad del mensaje con objeto de que nuestra atención no decaiga.

- No interrumpir al que habla ni juzgar sus palabras

- No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.

- No rechazar lo que el otro esté sintiendo, por ejemplo: “no te preocupes, eso no es nada”.

- No contar “tu historia” cuando el otro necesita hablarte. Tampoco contra-argumentar. Por ejemplo: el otro dice “me siento mal” y tú respondes “y yo también”.

- Evitar el “síndrome del experto”: ya tienes las respuestas al problema de la otra persona, antes incluso de que te haya contado la mitad.

¡Cuánto deberíamos aprender los coaches de esta anfitriona! ¿Cuántas veces creemos, que por haber visto un caso parecido ya tenemos la respuesta? ¿Cuántas sesiones podemos llegar a intoxicar si no somos capaces de ser plenamente asépticos con las confidencias de nuestros coachees? ¿Hasta qué punto podemos dominar la transferencia y la contra-transferencia en nuestros clientes?

Siempre lo he tenido claro, Junto con la empatía y las preguntas eficaces, lo más importante en una sesión de coaching es saber escuchar. El cliente tiene las soluciones y quiere sacarlas a flote, ayudémosle a hacerlo pero recordando a nuestra anfitriona. No hubo intromisión, fue sutil pero efectiva, se mostró sincera en todo momento y lo más importante, no antepuso sus opiniones a las nuestras.

Es fantástico sentirse así tras una cena y una compañía exquisita. Una cosa estoy seguro que la anfitriona consiguió, ya estamos planeando la próxima cena y por supuesto, contamos con su profesionalidad y saber hacer. Gracias por escucharnos.

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martes, 11 de diciembre de 2007

Pesimismo Avanzado: La respuesta a la ley de Murphy




A medida que avanza la vida,uno es capaz de prever con antelación las diferentes situaciones adversas y, al mismo tiempo, prever que no podrá evitarlas. Por ejemplo, si sacas las llaves del coche del bolsillo sobre una rejilla de una alcantarilla, éstas van a ser tragadas por la corriente de las cloacas urbanas. No importa lo que ocurra entre el principio y el fin.
Esta sección muestra un pesimismo de lo más elaborado, casi tirando a la frustración absoluta. Aún así, no le llega a la suela de los zapatos a nuestro admirado profesor en el tema: Plutarco.

"Una vida vivida en el desconocimiento de los propios males es la menos penosa. Es imposible para los hombres que les suceda la mejor de las cosas, ni que puedan compartir la naturaleza de lo que es mejor. Por esto es lo mejor, para todos los hombres y mujeres, no nacer; y lo segundo después de esto —la primera cosa que pueden conseguir los hombres— es, una vez nacidos, morir tan rápido como se pueda."

Desde aqui quiero romper una lanza por los optimistas. Por todas aquellas personas que cada día ven lo positivo en cada acción. Sacan provecho de las situaciones y no se resignan a creer que sus vidas están siendo guiadas por un destino supremo.

Es por eso, que revisando las famosas leyes de Murphy, me permito reescribirlas como haría un optimista.


Cuando un problema tenga solución, sabrás encontrarla.

Si todo va bien, prepárate para que mejore aún más.

Todos los cambios pueden ser para bien.

Todos los caminos conducen al paraiso.

Lo bueno debemos cuidarlo; lo malo hay que trabajar para que se vaya.

Sólo las buenas influencias forjan la personalidad.

Tu silencio será mal interpretado, así que da tu opinión.

Toda experiencia es enriquecedora.

Por muy mal que pienses, la realidad te demostrará que te equivocas.

Todo cuanto se diga será interpretado del peor modo posible, a no ser que lo hagas claramente.

Los primeros pasos son difíciles. El resto siempre irá a mejor.

No hay nada que obligue a que las cosas salgan mal.

Es posible que algún día la inteligencia artificial supere a la del hombre, pero lo que no es posible es que ocurra lo mismo con la estupidez artificial.

Después de un día horrible, llega otro mejor.

Entre cien posibilidades, sabrás escoger la mejor.

Todo está en el lado opuesto, trabaja para acercarte.

Piensa mal y nunca podrás ser feliz.

La tristeza de los pesimistas aumenta con el tiempo.

De entre todas las mujeres, te casarás con la que más te inspire.

Vivir es acumular buenos momentos.

Cuando consigas salir de un pozo, verás el cielo.

Todo lo agradable es fugaz, haz que permanezca.

Te acostarás con menos problemas de los que tenías al levantarte.

El odio se transmite de padres a hijos, el amor también.

El amor ni se crea ni se destruye: sólo evoluciona.

Cuando te hayas quedado sin problemas, felicítate y sigue por esa línea.

Después de una mala temporada, empieza una mejor.

Lo que bien empieza, pùede terminar excelentemente.

Podría seguir, pero eso será en otra entrega. De momento intenta seguir estas premisas.

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lunes, 10 de diciembre de 2007

El valor ético.




Sin duda en numerosas ocasiones nos encontramos ante la vicisitud de elegir si lo que debemos hacer profesionalmente nos beneficia o nos perjudica emocionalmente. Si esas decisiones que sabemos que nos harán crecer en la carrera profesional, nos pasan factura en nuestra personalidad.
Una apuesta por el valor ético del trabajador y por extensión de la empresa llevaría a que al alinear a los trabajadores en sus dos vertientes, sin duda generaría una mayor efectivividad y eficacia sin renunciar a los valores éticos. El empleado estaría feliz porque cree en lo que hace. No tendría dudas. Es por ello que hay que tener en cuenta los siguientes valores.


1. Honestidad - Aprender a conocer sus debilidades y limitaciones y dedicarse a tratar de superarlas, solicitando el consejo de sus compañeros de mayor experiencia.

2. Integridad - Defender sus creencias y valores, rechazando la hipocresía y la inescrupulosidad y no adoptar ni defender la filosofía de que el fin justifica los medios, echando a un lado sus principios.

3. Compromiso - Mantener sus promesas y cumplir con sus obligaciones y no justificar un incumplimiento o rehuir una responsabilidad.

4. Lealtad - Actuar honesta y sinceramente al ofrecer su apoyo, especialmente en la adversidad y rechazar las influencias indebidas y conflictos de interés.

5. Ecuanimidad - Ser imparcial, justo y ofrecer trato igual a los demás. Mantener su mente abierta, aceptar cambios y admitir sus errores cuando entiende que se ha equivocado.

6. Dedicación - Estar dispuesto a entregarse sin condición al cumplimiento del deber para con los demás con atención, cortesía y servicio.

7. Respeto - Demostrar respeto a la dignidad humana, la intimidad y el derecho a la libre determinación.

8. Responsabilidad ciudadana - Respetar, obedecer las leyes y tener conciencia social.

9. Excelencia - Ser diligentes, emprendedores y estar bien preparado para ejercer su labor con responsabilidad y eficacia.

10. Ejemplo - Ser modelo de honestidad y moral ética al asumir responsabilidades y al defender la verdad ante todo.

11. Conducta intachable - La confianza de otros descansan en el ejemplo de conducta moral y ética irreprochable.


Creo sinceramente que si todos fuésemos capaces de exigirnos a nosotros y a nuestros empleados el respeto y cumplimiento de estas directrices, el valor ético sería realmente un valor y no una carga. Desarrolla tus capacidades profesionales, pero respeta tus valores.

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miércoles, 5 de diciembre de 2007

La motivación de Sunday Drivers

Hace unos meses, como miles de personas, un anuncio nos sorprendió por su original visión y una estética muy trabajada. Pero dicho spot tenía algo más. Como en otras ocasiones, su música era definitiva. Unos buenos acordes, una voz sugerente y un inglés perfectamente comprensible que nos animaba a hacer algo insistentemente. Busqué por foros de Internet, en diferentes chats, incluso en la página oficial del anunciante y no encontré respuesta. Por fin, el otro día, alguien me dijo que la canción se llamaba “Do it” y el grupo eran los Sunday Drivers. Me sentí muy feliz al comprobar que esos datos eran ciertos y tras escuchar varias veces el single, decidí comprarme el disco. Una música cercana y bien ejecutada arropa a unas letras llenas de energía. Lo cierto es que estos chicos prometen buena música y les deseo muchos éxitos futuros. Pero volviendo a la canción a la que hacía referencia al principio. Es sorprendente comprobar como una melodía puede cargarte las pilas y animarte a hacer una tarea. Te cargas de motivos diariamente para no hacer las cosas. “No tengo tiempo”,”Estoy muy liado”, “No me encuentro con fuerzas”… seguro que te reconoces en muchas de estas afirmaciones cada día. Sin embargo, no por cerrar los ojos va a dejar de amanecer. Hay que sacar valor y enfrentarse a lo que nos sucede. Y si en cualquier situación nos venimos un poco abajo, debemos recordar eso que nos impulsa y nos motiva. En ocasiones es un amigo, un personaje de ficción, un libro, o en mi caso una canción. En esta canción, una persona anima a otra, o a nosotros como oyentes, a que tomemos las riendas de nuestra vida y seamos felices. Que actuemos y dejemos de quejarnos. Que mostremos nuestra luz, que nos dejemos de excusas y que por fin, hagamos algo para recuperar nuestra felicidad. No es raro encontrarse en la vida a esa gente gris que nunca está contenta. Personas mediocres o simplemente conformistas que hace tiempo que dejaron de luchar y ahora simplemente se dejan llevar por la corriente. Pero una actitud responsable, al menos por nuestra parte, no es la de dejarles a su destino. Debemos hacerles comprender que en su mano tienen el poder de cambiar la situación por que seguramente ellos también tienen un objetivo y algo por lo que luchar, lo unico que pasa es que nada les motiva para emprender de nuevo la batalla. Debes buscar qué es lo que te motiva y descubrirás que tu cuerpo se dispone a ejecutar el trabajo con mayor predisposición y ganas. Encuentra por tanto lo que motiva a un grupo y tendrás un equipo eficaz capaz de trabajar con una efectividad sorprendente. Durante años, cada vez que necesitaba animarme y ponerme a trabajar, escuchaba “Mr. Jones” de Counting Crows, pero ahora y gracias a este grupo toledano, tengo un nuevo referente, Sunday Drivers. Mientras escucho una y otra vez, “the tiny telephone” estoy terminando de escribir mi nuevo libro y después de un tiempo parado, cada noche, antes de ponerme a escribir, me dispongo a escuchar la canción “Do it”, la canto, la bailo y la silbo... Para después sentarme tranquilo y ponerme a escribir. El resultado es increíble, las letras salen solas y la inspiración parece haber vuelto para quedarse. Esto es motivación, mi motivación y espero que pronto, todos podáis disfrutar de la vuestra.

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martes, 4 de diciembre de 2007

La generosidad de Cubeiro y su MPA



Hace unos días se presentó a la prensa mi último libro, “Dirige de cine”. Lo cierto es que desde el principio todo ha ido sobre ruedas en este proyecto. Los primeros trazos con Guillermo Barral, las reuniones con Helena López-Casares, las ilustraciones de Diana Rodríguez… cada día me despertaba con una noticia agradable.

Una mañana recibí un mail de mi editorial con un enunciado increíble “Cubeiro prologará el libro”. Juan Carlos Cubeiro, Socio director de Eurotalent. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid y en Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), diplomado en Marketing Internacional por la Saint Louis University. Uno de los Top ten Management y gran conferenciante había creído en mi proyecto y decidido escribir un prólogo para comenzar la obra. Sin duda, para una persona como yo, no podía haber una noticia mejor.

El día de la presentación del libro, Cubeiro demostró una gran generosidad en tiempo y forma mostrándonos, desde su humildad, el gran trabajo personal respecto a las emociones y el desarrollo de las personas que desde hace años viene generando. Recordando algo que desde hace tiempo siempre he defendido. Los líderes deben ser generosos.

Hay una opinión asentada en nuestra sociedad que parece obligar a no revelar todo lo que sabemos y no explicar todas nuestras herramientas. Eso al parecer, nos sitúa un paso por delante del resto de las personas. Sabemos más que ellas y por lo tanto nunca temeremos por nuestro puesto de trabajo o clientes. Pero ahora bien, ¿Acaso Spielberg es el mejor director? ¿Sabe más que ningún otro director del mundo? Estoy convencido de que no.

Steven Spielberg ha conseguido dar con una forma única de hacer cine. Sigue la famosa línea emocional en cada película, subiendo un poco al principio para mostrarnos un paisaje idílico, luego comienzan los problemas hasta llegar a lo más emocionalmente negativo para, desde ahí comenzar una escalada de acciones que nos llenen de energía y positividad terminando con un final apoteósico y una gran victoria. Spielberg consigue así que salgas del cine con una agradable sensación. Con la percepción de que has triunfado y de que después de pasarlo mal, ahora ya todo está solucionado de nuevo.

Llena las salas de tal manera que se le conoce como “El rey Midas de Hollywood” y sin embargo, no es el que más sabe del mundo.

Explicar lo que sabemos y mostrar nuestras herramientas facilita que otros puedan potenciarse y seguir su camino. Es decir, si todo el mundo sabe los ingredientes y la manera de preparar una paella, ¿Por qué a cada persona le sale con un sabor distinto? Ser generosos y dotar de habilidades a los que nos rodean es una acción responsable y obligada para todo líder que se precie.

Juan Carlos lo vuelve a demostrar ahora planteándonos un curso revolucionario. El MPA, MBA centrado en Personas. En palabras de su director, “Se trata de ir más allá de lo que era el MBA del siglo XX”. En función de la premisa, expresada por Einstein, de que “los problemas no pueden ser resueltos en el nivel en que fueron creados”, Cubeiro postula al MPA como una solución al desfase entre la sociedad del siglo XXI con respecto a sus estructuras, que pertenecen al XX, y a sus directivos, “que parecen del siglo XIX”. El objetivo, pues, “es hacer directivos del siglo XXI que generen estructuras del siglo XXI”.

Es por esta razón por lo que a la tradicional consideración de ciencia que se la atribuye a los contenidos de un master, el MPA agregue las de “arte y ética”. Ético, ha subrayado Cubeiro, “no sólo es no hacer lo malo, sino hacer lo mejor posible”. El componente artístico que se le quiere imprimir al master nace de la necesidad tanto de saber dirigir el talento como de “practicar el arte desde la misma dirección”. Unas habilidades que a los alumnos del MPA les serán transmitidas por personas experimentadas en la coordinación y dirección de grupos creativos, como son la directora de orquesta, Inma Shara, o los actores y directores escénicos, Kiti Manver y Juan Luis Galiardo.

Estos aspectos configuran el área de Profunidad Integral, a la que se suman otras como la de Personalización, en la que los alumnos podrán contar con un análisis detallado de su perfil, Procesos, Perspicacia, Percepción, Participación, Potenciación del Talento, Pentacontinentalidad (con la aportación de profesores de los cinco continentes) y Practicidad. Ésta última área contará con la pionera figura del Defensor de la Practicidad del Master, que evaluará la verdadera adecuación de los contenidos a los objetivos y expectativas del MPA.

En cuanto a algunas de las áreas previamente citadas, cabe reseñar que el ámbito de Perspicacia será dirigido por la socia de Walter & Newman, Pilar Jericó, que pondrá especial énfasis en desarrollar la capacidad de decisión de los alumnos mediante el programa TFM (talento frente al miedo).

En el marco de la Potenciación del Talento, los alumnos del master realizarán un plan de acción en el que se desarrollarán en distintas competencias, entre las que destacan las de humildad y trabajo en equipo. Estos son unos valores fundamentales que vienen a corregir las que “según el Wall Street Journal son las dos características que definen a la mayoría de los titulados en un master: arrogancia e individualismo”, ha reseñado Cubeiro.

Finalmente, yo participaré de manera transversal en el proyecto, innovando y aportando mi conocimiento en la aplicación de habilidades a proyectos cinematográficos. Los alumnos podrán aprender lo que es la comunicación negativa fijándonos en “La comunidad”, o en la ruptura de paradigmas de “Los otros”, sin olvidar grandes clásicos como el líder carismático de “El padrino” o el discurso ilusionante de “Braveheart”

Desde aquí, una vez más gracias a todos los que habéis hecho grande este proyecto. Cada uno ha demostrado su generosidad, cada uno ha cedido lo qu estaba en su mano para conseguir que yo siga creciendo. Mis alumnos siempre me preguntan por qué soy tan abierto, ahora saben por qué.
Bibliografía

Ana Arenas. http://www.aprendemas.com/Noticias/DetalleNoticia.asp?Noticia=2909

Juan Carlos Cubeiro. http://www.jccubeirojc.blogspot.com/

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lunes, 3 de diciembre de 2007

Sonríe por favor




(Publicado en Coaching review nº23 Abril 2007 y en la web de 141 coaching)


Todavía no me creo que ya haya llegado a casa. Las vacaciones han sido un auténtico atracón de paisajes maravillosos y ruinas milenarias. La gastronomía me ha hecho olvidar mi línea, que ahora es un poco más curva y la compañía me ha recordado lo enriquecedor que puede llegar a ser un viaje con gente tan dispar.

Pero este artículo no se centrará en mis vacaciones, si no en un detalle de ellas y que me trajo a la cabeza un tema recurrente que por desgracia cada vez se olvida más en las empresas y por tanto en el mundo del coaching.

El día en el que teníamos previstos volver hice todo el ritual pertinente. Cerré bien la maleta, comprobé cumplir todos las normativas para los vuelos actuales y me dispuse a disfrutar de los últimos coletazos del viaje. Un par de visitas y a la hora previamente estipulada, me dirigí al aeropuerto. Teniendo en cuenta el tráfico y algún que otro imprevisto llegué a la hora señalada. Sin embargo, el avión que debía salir a las diez de la noche no había llegado aún. Las caras de asombro iniciales al conocer la noticia se fueron alternando, según pasaban las horas, con las de los enfados más monumentales.

Como suele pasar en estos casos, la información es deficiente y la gente y sus reivindicativas reclamaciones cual mayo del 68, no ayudan a entablar una comunicación fluida entre las partes.

Sin embargo, y tras tres horas de espera, surgió algo maravilloso. Algo innato en los seres humanos y lógicamente mucho más acentuado en los españoles, el sentido del humor. Un señor grande y rosa con la cara del típico abuelo rechonchete comenzó a pasearse por los pasillos del aeropuerto, ahora cerrado para nuestro tardío vuelo, y mientras algunos intentaban dormir, y otros frustraban su enfado en el chocolate de las maravillosas máquinas de vending, él se paseaba comentando anécdotas y chascarrillos. Cuando las primeras risas se escucharon, la gente se volvió sin darles demasiada importancia. Recordaban demasiado a las típicas risas nerviosas que algunas personas tienen en los tanatorios.

Pasados unos minutos la gente prestaba atención a este hombre e incluso algunos pasajeros que estaban durmiendo, prefirieron incorporarse y escuchar al alegre señor. Era tremendamente ocurrente y parecía que podía leer en la cabeza lo que cada uno necesitaba oír para sonreír. Uno tras otro, casi sin darle importancia, pasó por todos los grupos con su dosis de optimismo. No se convirtió nunca en un bufón, ni tampoco buscaba la gracia burda, ya que podía herir a alguno de los que no podrían trabajar al día siguiente o habían perdido una conexión importante. Simplemente, se acercaba sonriendo y te decía ¿Cómo lo llevas? A partir de ahí comenzaba a hablar contigo lleno de positivismo. Transcurridos unos segundos, era imposible no esbozar una sonrisa.

Contaba anécdotas del viaje, revisaba las fotos, te pedía opinión sobre sitios que él no hubiese visitado. Era increíble, conseguía que te abrieras y te olvidaras del retraso avión, la falta de recursos o el cabreo generalizado.

Más tarde pude comprobar como el jovial señor, se había retirado a descansar a un apartado y confortable banco de la sala de espera. La semilla estaba plantada. Buena parte del pasaje comentaba en voz alta cómo habían sido sus vacaciones, que ciudades habían visitado, en qué restaurantes habían comido e incluso se intercambiaban e-mails para mandarse fotos y seguir charlando.

Y así fueron pasando las horas. Seis para ser exactos. Llegado el momento ansiado del embarque la gente estaba más tranquila, más participativa y lo más importante, más predispuesta a trabajar en equipo para realizar una única reclamación constructiva, sin alzar la voz y sin exasperaciones. Así se hizo y nuestra unión fue como un gran mazazo para la compañía acostumbrada al caos de este tipo de situaciones. Eramos un sólo equipo. Teníamos la información necesaria para reclamar lo justo, pero no hubo individualidades ni momentos de tensión. Fue un auténtico y sorprendente éxito.

El vuelo finalmente transcurrió con normalidad y al llegar al aeropuerto de destino, todo el mundo se despidió de este hombre. Algunos incluso estrechaban sus manos y le comentaban “Estaremos en contacto”.

Ahora piensa ¿Qué pasaría si los directivos de nuestras empresas comenzaran a prestar un poco más de atención a estos detalles? ¿Cómo transcurriría nuestro día a día si alguien nos reforzara positivamente aunque los tiempos de entrega acucien o los números no estén siendo los esperados? Ya sé que no vivimos en un mundo de fantasía en el que todo el mundo puede ser feliz y su carga laboral le permite ver su trabajo desde un enfoque optimista. ¿O sí?

Si pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en el trabajo. ¿Por qué no hacerlo más agradable? El humor es un potentísimo catalizador y la verdadera argamasa de unas cordiales y efectivas relaciones laborales.

Recordar siempre lo que el gran Charles Chaplin dijo “La vida es una tragedia si se contempla de cerca, pero una comedia si se contempla desde cierta distancia y en un plano más general de conjunto”.

Yo por mi parte ya he llegado a casa, siete horas más tarde de lo previsto y me he puesto a escribir este artículo que espero que os resulte interesante. Creerme si os digo que estoy cansado y que se me caen los ojos sin embargo, algo me ha impulsado a escribir esto antes de irme a la cama. Quizá sea esa sonrisa, quizá el buen clima general, sea lo que fuere, el objetivo está cumplido y la entrega realizada con algunas horas de adelanto.

Si me lo permitís terminaré con un pequeño consejo. Si está en vuestra mano, haced la vida de los demás un poco más feliz y todo será más fácil, pero sobre todo, hay algo que puedes comenzar a hacer ya mismo por ti, sonríe por favor.

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viernes, 30 de noviembre de 2007

No news, Good news?





(Publicado en Coaching Magazine nº10. Noviembre 2007)

Aún recuerdo la cara de mi cliente cuando entró en mi despacho. Estaba preocupado. Una compañera y amiga había ido hace dos días a reunirse con un cliente muy importante de una embajada europea y aun no tenía noticias del resultado de dicha cita. Mi coachee suele ser una persona bastante tranquila así que decidimos conceder algún tiempo a la espera y seguir con nuestras tareas diarias. Comentando su intranquilidad con un compañero de Sevilla, le recordó la famosa cita anglosajona “No news, good news”.

La verdad es que tras escuchar estas palabras se relajó y pensó que esta sentencia guardaba una certeza absoluta. Llegó a la conclusión de que si hubiese ocurrido algo grave o si hubiese sucedido algún imprevisto, seguramente ya le habrían llegado esas noticias y lógicamente tendría que haberse puesto a trabajar en ello. Si no se le había requerido aun para nada, eso sólo debía hacerle suponer que era cierto y que realmente no había nada de lo que preocuparse.

¿Pero realmente es así? ¿Realmente debemos dejar de preocuparnos cuando no tenemos noticias de alguien? Imagina no llamar a tu familia o amigos escudado en que al no recibir noticias suyas, eso significa que todo va bien. Imagina no preocuparte de los empleados o compañeros escudándote esa misma creencia.
Pero siguiendo esa misma línea argumental, imagina que tus compañeros, dando por sentado que todo está bien, tampoco caen en la necesidad de preocuparse por ti. ¿Cómo te sentirías? Y lo que es aun más importante ¿Qué tipos de creencias y sentimientos se forjarían mientras gobierna esa falta de comunicación?

Ahora extrapola eso a tu coachee. Los coaches estamos en ocasiones demasiado ocupados en nuestro día a día. No digo que no les concedamos prioridad a nuestros clientes o que estos no nos importen, si no que en ocasiones, nuestra apretada agenda de compromisos nos lleva a no atender el expediente de un cliente hasta un par de días antes de la siguiente sesión. Pero si las sesiones se realizan con carácter mensual y un cliente no está realizando su plan de acción o trabajando sus limitaciones. ¿No sería demasiado tarde?

Muchos clientes pueden encontrarse solos ante momentos cruciales y eso les fortalecerá y tendrán que desarrollar las habilidades y técnicas que durante las sesiones se hayan trabajado. Pero ¿y la apatía o la falta de compromiso?

Todo coach se ha encontrado alguna vez con un cliente que tras el periodo entre sesiones, se presenta sin el plan de acción ejecutado. En ese momento, te puedes poner serio y hacer ver al cliente que esa no es la actitud que necesita para conseguir su objetivo. Incluso algunos coaches dirían que ese es el momento de trabajar el por qué no ha conseguido llevar a buen término ese plan de acción y a partir de ahí crear una nueva línea de trabajo. En ocasiones es cierto que el coachee choca frente a una tarea porque es en ésta donde se encuentra su quiebre.

Sin embargo, ¿no deberíamos tener los caches un mayor compromiso con el plan de acción y de alguna manera llevar un seguimiento de las tareas de nuestros coachees?. Ya sé que algunos coaches experimentados estarán pensando que esto supondría un mayor esfuerzo sin remuneración, con lo que su planteamiento de honorarios se vería afectado. ¿Realmente un mail entre sesiones para interesarse por sus progresos conlleva tanto esfuerzo? Con ello se reduciría el tiempo de reacción a la mitad y el proceso sería mucho más efectivo y valido para el cliente.

El mail del que hablamos, tras una presentación cercana que demuestre que estamos al día de su proceso, podría constar de las siguientes preguntas genéricas:

1.- De lo acordado en la última sesión ¿Qué tareas has realizado ya?
2.- ¿Cómo te has sentido al realizarlas?
3.- ¿Estás planteándote no ejecutar alguna de las tareas acordadas?
4.- En caso de que realmente no creas que puedes alcanzar alguna de las tareas ¿Podrías decirme los motivos?

Estas preguntas harían dudar y plantearse de nuevo a nuestro cliente su decisión de no seguir trabajando en caso de que estas existan. Si lo que en la cabeza del coachee existe es dejadez o apatía, entonces le recordaremos que debe ocuparse de su plan de acción.
Finalmente el mail podría despedirse con ánimos para nuestro coachee, según el estilo de cada uno obviamente.

Los clientes nos contratan para alcanzar un objetivo, no para convertirnos en cómplices de sus limitaciones. Debemos ayudarles a que alcancen sus metas y debemos perseverar en ello.
Si creemos en una consecución del éxito a través de la ejecución de las pequeñas metas en las que el coachee se implica, debemos ser garantes de su pleno cumplimiento.
No debe importar si esto nos roba cinco minutos más de los que habíamos pensado en el proceso, tan sólo debe importarnos que estamos haciendo lo correcto y que, obviamente, el cliente nos lo agradecerá cuando alcance su objetivo de una manera más rápida y eficaz.

Teniendo esto claro y como contrapartida deberemos evitar convertirnos en tutores estrictos o incluso en personas referencia de las cuales nuestros clientes se conviertan en dependientes. Simplemente deberemos realizar un trabajo práctico de seguimiento. Por el cual, el coachee note nuestra presencia y ésta a su vez le recuerde sus obligaciones para con el proceso en el que se ha comprometido. Le recordaremos que debe ponerse manos a la obra y trabajar, ya que nadie va a regalarle nada. Buena parte del éxito de un proceso de coaching está en la capacidad de esfuerzo, trabajo y compromiso del cliente. Si estamos de acuerdo en esta premisa, incentivemos estos valores.

Además ésta fórmula de seguimiento nos aportará bastante más información y tendremos mucho más presente el proceso. Lo que nos conducirá obviamente a una mayor eficacia. Pero nunca hay que olvidar que esta herramienta no debe sustituir en ningún caso a una sesión. Tampoco debe convertirse en la puerta por la que nuestro cliente acceda cuantas veces quiera, pues debemos evitar que caiga en esa dependencia de la que antes hablábamos.

Evitaremos por tanto evaluar en ese momento el resultado de nuestra prospección en caso de que al realizar las tareas, el efecto no haya sido el deseado. Eso lo trabajaremos en la siguiente sesión. Nos limitaremos a reforzar positivamente a nuestro coachee si está realizando el plan de acción según el calendario previsto y a darle ánimos, en ocasiones y según el cliente unas veces más serio que otras, para que los realice y poco a poco se acerque a su objetivo.

Como siempre esta es la humilde opinión de un profesional que quiere hacerse un hueco en el mundo del coaching y quiere que éste se convierta en una profesión digna y con futuro.
Desde aquí intentaré compartir mis inquietudes y mis herramientas. Algunas propias y otras aprendidas de esa increíble amalgama de profesionales que esta profesión acoge. Comparte y serás feliz.

Respecto a mi cliente y su compañera de trabajo, la reunión no salió bien. Ella intentó por todos los medios forzar varias reuniones posteriores para encauzar la situación, aportar datos y valores para la contratación de nuestros servicios en la famosa embajada. Quiso demostrar que ella podía resolver la situación sin ayuda, quiso expresar su apuesta por el proyecto consiguiendo un buen cliente. Por suerte, finalmente comunicó a la empresa lo que estaba sucediendo y entre todos pudieron encauzar la situación, pero esa es otra historia.

Ahora os tengo que dejar por que me llama un amigo. Quiere saber cómo estoy.

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jueves, 29 de noviembre de 2007

La serpiente y la luciérnaga




“Cuenta la fábula que en una laguna cercana volaba una noche una joven y bella luciérnaga. Tras varios minutos observando las posibilidades que la charca le ofrecía se dio cuenta de que una astuta y vieja serpiente estaba acechando.

La luciérnaga, algo contrariada se acercó al reptil y le preguntó:

- ¿Acaso debo temer por mi vida por estar en tu ciclo alimenticio? La serpiente le contestó que no estaba en su ciclo alimenticio, de hecho la serpiente sólo comía roedores. Tras oír esa respuesta y notando la presencia de la serpiente más cerca la luciérnaga volvió a preguntar:

- ¿Entonces debo temer por mi vida por que llevas días sin comer y necesitas alimentarte urgentemente?

La serpiente contestó que no tenía hambre puesto que hace sólo un día había saciado sus necesidades para una semana. Sin embargo siguió acercándose a la luciérnaga.

- La única explicación entonces es que te he debido hacer algún mal ¿no?

Mientras contestaba a esa pregunta la serpiente, negando con la cabeza, la joven voladora se dio cuenta de que estaba a merced del reptil y mientras cerró los ojos esperando lo inevitable oyó como la serpiente le explicaba.

- Querida luciérnaga, simplemente voy a comerte porque me molesta que brilles tanto.”

Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?

Sencillo… porque no soportan verte brillar.

Uno de los problemas emocionales más frecuentes, la envidia suele definirse como la tristeza por el bien ajeno; un sentimiento desagradable que se produce al percibir en otro algo que se desea y que dificulta el desarrollo del que lo sufre y sus relaciones con los demás.

Se mezclan emociones de naturaleza contradictoria, como por ejemplo, el deseo de tener lo que otro tiene, la admiración por lo que otro ha conseguido, el dolor por no tenerlo, la indignación por considerar injusta la diferencia que se observa o la incertidumbre por no entender a qué se deben las diferencias que producen la envidia.

La envidia se produce como consecuencia de dos tendencias que llevan al individuo a desear lo que no tiene y a compararse con los demás.

La naturaleza destructiva de la envidia, que permite diferenciarla de la envidia sana, se refleja en que la primera origina malestar emocional; sentimiento que en lugar de ayudarle a conseguir lo que envidia, se lo dificulta.

El envidioso es incapaz de ponerse en el lugar del envidiado, para poder comprender su situación, o de sentir empatía hacia él.

¿Qué significa sentir empatía hacia alguien? Significa sentir lo que siente el otro. Y es la base de la comprensión y de la solidaridad.

La envidia origina una serie de reacciones negativas que pueden hacer que el envidioso se aísle de los demás o tenga serias dificultades para relacionarse adecuadamente con ellos.

La envidia se produce casi siempre hacia personas muy cercanas.

Entre los valores más envidiados suelen encontrarse el prestigio, el reconocimiento, el estatus ocupacional, el dinero, el poder o los símbolos y las posesiones materiales.

Para que en lugar de producirse envidia surja admiración, es necesario que las cualidades que se observan en el otro no representen una amenaza para la propia valoración.

En los ambientes en los que existe una fuerte tendencia a evaluar el rendimiento de forma individualista y competitiva hay más riesgo de suscitar envidia.

Para prevenir la envidia debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

- La envidia es consecuencia de dos procesos psicológicos necesarios para el desarrollo de los seres humanos: el deseo y la comparación. Para prevenir la envidia no se pueden suprimir dichos procesos, sino que deben controlarse sus efectos.

- Para que los dos procesos mencionados produzcan una envidia sana, conviene desarrollar habilidades que ayuden a comprender lo que se siente y por qué se siente; convertir el malestar emocional producido por la envidia en un motor para conseguir lo que uno desea tener, y controlar la hostilidad que dicha situación puede generar, evitando que deteriore las relaciones con los demás.

- La envidia es incompatible con la empatía, que desempeña un papel importante en el desarrollo de la comprensión de uno mismo y de los otros. Para prevenir la envidia es importante tratar de estimular la empatía y, a través de ella, la capacidad para ponerse en el lugar del otro.

- La envidia se produce siempre en situaciones que son vividas como una amenaza. Por eso, para prevenirla es preciso favorecer la confianza básica en uno mismo y en los demás, desarrollar expectativas y modelos positivos sobre las relaciones sociales, y adquirir habilidades para responder a la tensión emocional. Características que comienzan a desarrollarse desde la primera infancia.

- Uno de los mejores remedios contra la envidia es aprender a afrontar dichas situaciones con optimismo, centrando la atención en los aspectos positivos de la realidad.

- La envidia se produce casi siempre hacia personas que ocupan posiciones próximas, en relaciones que se esperan de igualdad, pero que se convierten en relaciones de desigualdad (asimétricas), en las que se ocupa una posición inferior que no se acepta. Por eso, para prevenir la envidia es preciso establecer desde la infancia relaciones adecuadas con los iguales.

- Para prevenir la envidia se debe aprender a relativizar las diferencias sociales y adquirir habilidades para elegir adecuadamente con quién, cómo y cuándo compararse, para evitar que dicha comparación tenga un efecto destructivo.

Es inevitable que envidien tus logros o tu éxito. Es por tanto inevitable que envidien verte brillar.

Cuando esto pase, no dejes de brillar, continua siendo tu mismo, sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte…

Porque tu Luz seguirá intacta.



BIBLIOGRAFÍA

Alberobi, F. Los envidiosos. Gedisa, Barcelona, 1991. Castilla del Pino, C. (Compilador). La envidia. Alianza Universidad, Madrid, 1994.

Díaz-Aguado M.J. Todos iguales, todos diferentes. Volumen II: Programas para favorecer la integración escolar, ONCE. Madrid, 1994. Dunn, J. Relaciones entre hermanos. Morata. Madrid, 1986.

Erickson, E. Identidad, juventud y crisis. Paidós, Buenos Aires, 1971. Goleman, D. Inteligencia emocional. Kairós, Barcelona, 1995

miércoles, 28 de noviembre de 2007

La ingeniería del coaching



(Publicado en Coaching Magazine nº 9. Marzo 2007 y Web corporativa de AECOP)

Volviendo a casa repasaba mentalmente la velada. La ceremonia de entrega del premio había sido muy agradable y la conversación con el ingeniero responsable del proyecto premiado, muy enriquecedora. Nunca me había fijado en las similitudes que existían entre nuestros mundos profesionales. La ingeniería y el coaching.

¿Cuántas veces intentamos explicar qué es el coaching? E incluso, ¿Cuántas veces intentamos resolver la eterna pregunta sobre cómo es un proceso de coaching de una manera simple y eficaz? Pues bien, yo gracias a la gala de hoy he descubierto que existe una forma sencilla y muy visual que utilizaré a partir de ahora y quiero compartir con todos.

Un proceso de coaching es como la construcción de un puente.

Maravillado por la imagen de ese gran puente y con mi curiosidad habitual, pregunté a mi interlocutor por los pasos que se siguen siempre en ese tipo de ingeniería civil. Su primera respuesta me enganchó pues tracé claramente el paralelismo.


“Lo primero, es conocer y analizar las necesidades y el objetivo”

A la hora de construir un puente lo primero que necesitamos es saber realmente las carencias de la zona para trazar el objetivo eficazmente. En general se hacen estudios de tráfico, se analizan las necesidades de los usuarios futuros y se determina la nueva vía a diseñar. En los casos en los que la vía tenga que atravesar relieves abruptos u orografía complicada, se plantea la posibilidad de flanquear estos “obstáculos” por medio de un puente, y así se determina la ubicación del mismo.

Cuántos procesos de coaching no habrán conseguido desarrollarse por no tener en cuenta esto mismo, pensé. En el arte del coaching es imprescindible el ojo clínico del buen profesional para separar realmente las creencias del cliente y conseguir dibujar un mapa mental de la situación aséptico. Debemos darnos cuenta de cuál es la necesidad de la empresa y de la persona, para fundamentalmente visualizar junto con nuestro coachee un objetivo específico, medible, concertado, realista y planeado por etapas. No debemos tener prisa en plantear o descubrir un objetivo. No nos sirve cualquier meta, el tiempo de nuestros clientes es muy valioso, pero más lo es el conseguir un desarrollo y unos resultados perdurables en el tiempo para él. Esto sólo lo conseguiremos cuando encontremos el verdadero objetivo.

“El estudio de la situación es el siguiente paso”

Puedes diseñar el puente más bonito del mundo, pero si no se tiene en cuenta la situación en la que irá comprendido seguramente no cumpliría con la mayor eficacia algunas de las funciones de su concepción. Pero no sólo en lo que al terreno se refiere. El estudio del terreno determina, fundamentalmente, la tipología de la cimentación a adoptar, pero no tanto la estructura en sí. Para determinar la tipología de puente que resulta idónea en el entorno, también influye la ubicación del mismo, si es metropolitano o no, y la longitud del vano a salvar, si es muy grande se recurre a puentes atirantados, colgados o puentes-arco como el premiado de esta noche, que son los denominados puentes de grandes luces.
También tienes que decidir en cuántos tramos divides la longitud total: a mayor número de tramos el cálculo del puente es más sencillo y la estructura del tablero, por donde pasan los coches, más barata, pero interfieres más en el entorno y puede resultar reñido con el fondo estético…

Realmente aquí es donde las similitudes entre el proceso de coaching y la construcción del puente son más evidentes. Una vez visualizado el objetivo debemos conocer qué y lógicamente quién va a sustentar nuestro proceso. Qué habilidades tiene, cuáles son sus puntos fuertes en los que nos apoyaremos. Y si, como en el terreno para nuestro puente, localizamos movimientos de tierras o estratos geológicos de reducida capacidad portante, tendremos que diseñar una buena cimentación profunda que alcance un estrato de mayor competencia.

Es básico que el proceso sea consistente y que sus cimientos sean sólidos y perpetuos.

En cuanto a la distancia de vano a salvar, debemos ser realistas. Nuestro cliente necesitará un proceso personalizado, pues no todo el mundo está preparado para conseguir un mismo objetivo en el mismo tiempo. A unas personas les parecerá un gran abismo la distancia que les separa de su objetivo y otras sin embargo creerán que lo tienen al alcance de sus manos. Nuestra contribución como observadores basa su excelencia en conseguir que tomen conciencia de la distancia real y motivarles para que entiendan que no hay ninguna distancia insalvable. Todo depende del puente que consigamos construir.

Por último, los tramos. Evidentemente, el objetivo final es nuestra meta a alcanzar, pero nos será imposible alcanzarlo de una vez. Deberemos diseñar las que serán nuestras metas de desempeño, es decir, las pequeñas metas que nos harán conquistar nuestra meta final u objetivo.

“Tras la recopilación de información es hora de pasar a la acción”

En cuanto a los pasos a seguir en la construcción propiamente dicha, una vez confeccionado el proyecto, con sus planos y sus cálculos correspondientes, se podrían resumir en dos grandes apartados, la subestructura y la superestructura.

La subestructura está compuesta por la cimentación y las pilas. Las pilas son las columnas que sustentan el tablero. Transmiten las cargas al terreno por medio de la cimentación. Se trata de elementos que siempre quedan por debajo del tablero, pero son fundamentales porque resultan la interfase entre la naturaleza y la mano del hombre.

La superestructura se compone del tablero y del resto de elementos estructurales situados por encima de la cota de rasante, como los arcos, los tirantes o las péndolas.

La subestructura del coaching sería nuestro plan de acción y las pilas, nuestras metas de desempeño. Éstas deben ser diseñadas por el cliente y cimentadas por el coach. Deben ser respetuosas con el medio ambiente, pero sobre todo, deben ser eficaces y desempeñadas en su totalidad. ¿Imaginas que pasaría si una pila se construyese a medias? ¿Y si la cimentación de un puente no se realizara en condiciones por falta de tiempo o de compromiso por ambas partes?. Nunca hay que subestimar la importancia de lo que no se ve.

Nuestra superestructura se basa en el apoyo, y la motivación. Seremos el catalizador que haga avanzar el estado de las obras, de tal forma que el horizonte se vea modificado por la creación de la nueva infraestructura. Y la labor del ingeniero no termina el día de la inauguración de la obra.

Las labores de mantenimiento también resultan cruciales para hacer perdurar la vida útil del puente. Debemos observar cualquier posible patología, estructural o funcional, y subsanarla a tiempo. La figura del coach, del mismo modo, se compromete a ilusionar al cliente y llenarle de confianza para que su camino esté bien iluminado y no dude en llegar al otro lado.

Si somos capaces de crear unas buenas y sólidas pilas o metas de desempeño, estas soportarán el peso de nuestro proceso y nuestro cliente podrá avanzar sin problemas hasta llegar a su objetivo.

Nunca lo olvides, él es el que construye su puente. Él es quien consigue los resultados. Nosotros sólo somos facilitadores. No intentes ser un coach-estrella. Por muchas canas que peines o por muchos clientes que hayan pasado por tus manos. La única estrella del proceso es tu cliente y se merece que tengamos a su servicio todo nuestro potencial y habilidades.

La importancia de elegir a un coach apropiado es como la de seleccionar al ingeniero idóneo. ¿De que sirve contratar a alguien sólo por el nombre de su firma? Lo importante realmente es la obra final, como en el caso de los puentes.

El resultado. Muchos clientes preferirán elegir un nombre y quizá les funcione. Otros preferirán buscar cuál es el ingeniero más adecuado para ayudarles a construir su puente. Estos seguro que conseguirán su meta.

Ayuden a construir muchos puentes, suerte y gracias.

Rubén Turienzo
www.rubenturienzo.com

martes, 27 de noviembre de 2007

Presentación





La vida es una continua aventura, donde cada día ofrece un conjunto de posibilidades que podemos interpretar de muchas maneras, yo prefiero enfocarlas siempre como un reto, una oportunidad para alcanzar la excelencia en cualquiera de las actividades que desarrollo.

Profesionamente mi día a día se enmarca dentro de las aulas, en un luminoso despacho y en las salas de reunión de mis clientes. Todos ellos espacios estimulantes donde mis capacidades se desarrollan al 100%.

En mi vida personal la escritura, los deportes y los viajes ocupan mi tiempo libre; el beneficio que me reportan repercute directamente sobre mi desempeño laboral; me aportan experiencias que extrapoladas a otros ámbitos representan soluciones creativas a los retos diaros a los que me enfrento.

A partir de hoy, inauguro este blog en el que iré subiendo mis artículos y mis pensamientos.

Gracias por estar ahí. Espero que os guste.